Para que sean otros «pájaros» los que veamos volar

Llevamos días escuchando noticias sobre el impacto devastador de los incendios y desde ForesCyL queremos mandar un mensaje de optimismo. No todo está perdido pero -eso sí- necesitamos un cambio de mentalidad.

El miedo y la desesperación no deben hacernos perder la esperanza. Hacemos esta reflexión optimista para que llegue a todas esas personas que lloran las pérdidas de estos días. Desde el sector forestal-madera compartimos su frustración. Vivimos y trabajamos estrechamente vinculados a la población de las zonas rurales y sentimos que con el fuego se van una parte de nuestras vivencias. Pero también para contrarrestar las voces amargas que aprovechan la coyuntura y pintan negro el futuro achacando, injustamente, actitudes retorcidas a las empresas de aprovechamientos forestales y a la industria forestal completamente fuera de la realidad.

Titulares como “Los maderistas ya se están frotando las manos” (La Opinión de Zamora 29-6-2022) hacen mucho daño. Equivale a pensar que los médicos de un hospital celebran epidemias como la del COVID-19 porque ellos viven de la enfermedad ajena.

Esta visión distorsionada que tiene una parte de la sociedad sobre los maderistas tiene su origen en un marco de pensamiento muy extendido que demoniza el hecho de cortar madera a la vez que demanda productos ecológicos; piensa que utilizar leña-biomasa es volver al pasado; y considera que la ganadería extensiva está obsoleta. Desde el profundo desconocimiento del mundo rural piden medios para que se “limpie” el monte con dinero público (como si saliera de un saco infinito) y también que se dote a los pueblos de recursos ilimitados para la gestión de un medio rural subvencionado, controlado desde la ciudad, en el que no se permite el desarrollo de actividades económicas.

¿Existe el cambio climático?  Claro que sí. ¿Es el causante directo de los incendios? No exactamente.

El calentamiento global lo que produce es que los incendios sean mucho más agresivos y se escapen a nuestro control.

Si prescindimos de la gestión no hay futuro para el monte

Se ha quemado el monte, sí. Tantos miles de hectáreas calcinadas despiertan mucha rabia y todo el mundo grita pidiendo soluciones. Y mirar con optimismo hacia el futuro no significa ignorar que las cosas cada vez se vuelven más complejas. Si en adelante observamos el mundo con ojos más comprometidos rápidamente nos daremos cuenta de que los mayores desafíos a los que se enfrenta el medio ambiente no están a nuestras espaldas, sino que aún están por llegar.

Por eso estos incendios, a pesar de su terrible impacto, hay que interiorizarlos. Entender sus causas y analizar sus consecuencias. De esta manera podremos estimular los cambios que se precisan para enfrentarnos, mejor preparados, a tales desafíos.

La manera de hacerlo pasa inexorablemente por ir a la raíz del problema y que la sociedad entienda que muchas de nuestras vulnerabilidades son de cosecha propia. Que tienen su origen en las decisiones que hemos tomado, en las oportunidades que no hemos sabido identificar o en las acciones que no hemos tenido el coraje de emprender. Por eso es hora de tener la valentía de afrontar las consecuencias y de prepararnos para el futuro, condicionando este optimismo, al compromiso de poner los medios para no repetir los mismos errores, y diseñar nuevas soluciones desde ese cambio de mentalidad.

Para evitar los incendios forestales en el futuro hemos de desarrollar el marco de actuación acorde con el problema que tenemos que abordar. El marco actual, al prescindir de nuestra mejor baza: la gestión de los montes, no funciona. Y el problema es que mientras sigamos instalados en él seremos incapaces de visualizar soluciones y tomar decisiones correctas. El cambio de mentalidad que hace falta consiste en aceptar la idea de que el monte improductivo está abocado al abandono y que en un medio natural antropizado la única manera de evitar incendios es manteniendo una gestión forestal sostenible.

Para que esto fuera posible en Castilla y León se requiere una inversión mínima de apenas 30 euros por hectárea

Solo un dato: según la Asociación Sindical Profesional de Agentes Medioambientales de Castilla y León, el gasto medio por hectárea calcinada es de 10.000 euros.

Esta cifra parece indicar a las claras que nuestra única opción pasa por gestionar para la prevención.

No va a ser fácil. Somos forestales y nos cuesta hacer llegar nuestro mensaje. Llevamos años marginados por las administraciones a pesar de estar “a pie de obra”. Resulta paradójica esta falta de consideración precisamente ahora cuando, tras los incendios, somos los primeros en ponernos manos a la obra. La restauración de las zonas quemadas también es gestión forestal y somos los agentes del sector forestal los que trabajaremos, a contrarreloj, para lograr la óptima regeneración.

Con el fuego perdemos todos

Los problemas no han hecho más que empezar. En los próximos meses se manifestarán las consecuencias menos conocidas de los incendios. El incremento de madera en el mercado previsiblemente provocará una bajada brusca de precios que generará pérdidas a todos los maderistas, que ya tienen comprada madera verde a precios más altos. El bajo precio retraerá la venta de madera verde, cuya corta es necesaria para la gestión forestal sostenible de los montes, y ralentizará el avance de la gestión forestal hacia la adecuada planificación y profesionalización de toda la cadena en todo el territorio.

El sector de aprovechamientos forestales en Castilla y León está muy tecnificado y los últimos años trabaja a pleno rendimiento. No habrá capacidad para cortar la madera en los plazos necesarios y una parte de ella desgraciadamente se estropeará. Será necesario suspender cortas verdes para que las máquinas trabajen en cortar la madera de los incendios y tendrán que venir máquinas de Galicia o Portugal, lugares afectados también por la ola de incendios forestales.

Tanta urgencia abre un periodo escabroso, favorable a la especulación, con el peligro de echar por tierra el trabajo de profesionales serios del sector forestal que en los últimos años han invertido muchos cientos de millones de euros, no para especular, sino en base al crecimiento de la masa forestal en la región.

Pero es el momento. La Junta de Castilla y León ha colapsado ante la falta de medios para hacer frente a la ola de incendios. Ha quedado al descubierto un problema estructural y la solución pasa por que se nos escuche y se comprenda el alto valor estratégico del sector forestal-madera en una comunidad eminentemente forestal.

Aberraciones como la ausencia de representación forestal en el recientemente creado Consejo Asesor de Medio Ambiente del MITECO son la espoleta que necesitamos para revelarnos y asumir que en algún momento tendremos que pasar a la acción. La plataforma ForesCyL es un primer paso. Un esfuerzo por hacer sector para posicionarnos proactivamente y liderar el cambio de mentalidad.

Piense en esto Sr. Mañueco: «Si tu única herramienta es un martillo todos los problemas te parecerán clavos”.

Aquí nos tiene, preparados y dispuestos a desplegar todo nuestro potencial… ¡¡GESTIÓN!! ¡¡GESTIÓN!! ¡¡GESTIÓN!!

Súmate al manifiesto ForesCyL

Una reflexión en frío

Han pasado más de diez días desde el incendio en la Sierra de la Culebra y un manto de tristeza y frustración se ha extendido sobre todos los trabajadores del sector forestal. Desde estas líneas y desde el monte queremos mostrar nuestro apoyo a todas las personas de la sierra que están sufriendo tanto.

La Sierra de la Culebra es un territorio emblemático para el mundo forestal. Un espacio montañoso, que se proyectó hacia el futuro gracias a las repoblaciones iniciadas a mediados del siglo pasado, y la recuperación de la vegetación y fauna asociada, logrando así fijar población. Porque un monte que se aprovecha genera beneficios en la zona, que rápidamente se reinvierten en un sinfín de actividades convergentes. Junto a los aprovechamientos madereros surgieron los micológicos, la caza, actividades deportivas como el senderismo, cicloturismo, turismo rural y de naturaleza, avistamiento de fauna y en especial del lobo ibérico, etc.

Y eso ha sido y seguirá siendo la Sierra de la Culebra: un ejemplo de desarrollo rural asociado al monte.

Un incendio catastrófico en junio

En Zamora, la época de mayor riesgo siempre ha sido septiembre. Sabemos que el dispositivo no estaba totalmente desplegado, pero los medios eran equivalentes o superiores a los de plena campaña de hace 25 años. Sin embargo, este incendio nos ha sorprendido (¿seguro?) en junio, con una intensidad fuera de lo común, convirtiéndose en el mayor incendio de la historia de nuestra comunidad: 30.800 ha.

En un incendio de esta magnitud se toman muchas decisiones erróneas entre las mil que hay que tomar en medio del estrés que produce la escasa información y las condiciones cambiantes. El mayor riesgo es no saber qué hacer y caer en la inacción y en este incendio mucha gente se ha jugado la vida. Por suerte no tenemos que lamentar la pérdida de vidas humanas, solo miles de sueños e ilusiones que esas sí, han desaparecido para siempre.

Y es que, si el riesgo es proporcional a la superficie y el presupuesto a la población, basta un análisis rápido del presupuesto del dispositivo de extinción para entender nuestra realidad. En Castilla y León el presupuesto es menor que el de la Comunidad de Madrid, comunidad diez veces más pequeña; la mitad que el de la Comunidad  Valenciana, con la tercera parte de superficie; y un tercio del de Andalucía, con menos superficie que Castilla y León.

El presupuesto total de nuestra comunidad es el que es. La cuestión entonces es: ¿se deberían trasladar partidas presupuestarias de servicios como sanidad, educación o servicios sociales para la “conservación del medio natural”? Porque podemos reclamar más dinero en inversiones públicas, pero ¿existe la conciencia ciudadana de la importancia que tiene nuestro territorio forestal?

Sabemos bien que sin inversión al final solo nos quedan los lamentos y las declaraciones de “zona catastrófica” como se conoce comúnmente a las zonas afectadas gravemente por emergencias de protección civil (ZAEPC). Este lunes, 27 de junio el Consejo de Ministros ha acordado esta declaración para a Riofrío de Aliste y Ayoó de Vidriales (Zamora). Esto, al menos, supondrá una ayuda en su reconstrucción, pero el problema estructural subyace y las muestras de solidaridad y apoyo son solo una manera de contener un problema con medidas de urgencia que, a la larga, se cronifica sin solución de continuidad.

Más calor y menos agua

Sorprende que todavía se cuestione la evidente relación entre el cambio climático y lo que sucede en nuestro territorio, cuando cualquier agricultor o forestal ve como la cosecha y el riesgo de incendios se adelanta muy sensiblemente. Este es un factor que solo está empezando y que va a ir a más, pero que a corto plazo y a nivel local no podemos abordar, aunque cada uno tengamos que poner nuestro granito de arena.

La única solución: gestión activa del territorio

Lo que sí podemos reclamar es un planteamiento serio de nuestro territorio. Somos la mayor comunidad forestal y tenemos que asumir esta especificidad sin complejos. Solo mediante una gestión decidida de este gran activo es posible encontrar soluciones.

En Castilla y León en 50 años se ha duplicado la superficie arbolada, y multiplicado por tres las existencias de biomasa (en el caso de Zamora, por seis). La región mesetaria (cerealista y ovejera) de los poemas de Manuel Machado ya no existe.

Este incremento del bosque y de sus productos es una enorme oportunidad. Solo la industria de madera de primera transformación factura en la comunidad más de 1.000 millones de euros, más que el sector del vino, por ejemplo.  Hay otros muchos subsectores (resinas, setas…) y otros vinculados al sector terciario y al turismo en actividades de senderismo, caza, etc. de muy difícil cuantificación, pero de indudable importancia económica.

Pero no es solo una oportunidad, también es un riesgo. Incendios como el de la Sierra de la Culebra lo demuestran, y hay muchos más ejemplos.

Hablamos de fomentar la ganadería extensiva, pero tomamos medidas en sentido contrario, por ejemplo:

  • España ha hecho una apuesta clara por la ganadería intensiva con una interpretación torticera de la normativa comunitaria (RAE, torticero: que no se ajusta a la ley ni a la moralidad). Puede tener sentido económico en un territorio mediterráneo que no puede competir con los verdes prados franceses u holandeses, pero nos aboca cada vez más a tener un territorio inmanejable.
  • Sistemáticamente se han considerado las superficies arboladas y de matorral como no admisibles para pastos (CAP=0) cuando son las tierras que han alimentado la ganadería mediterránea.
  • Resulta imposible mantener una sanidad animal razonable de acuerdo con los estándares fijados si el ganado convive con fauna silvestre. Por no hablar del lobo, del que por otra parte también nos sentimos muy orgullosos.
  • No se ha ido, hemos echado al ganado del monte. Y lo echamos en falta.

Hablamos de un reparto más acorde a la realidad de nuestro territorio de la PAC y los PDR.

  • En una Comunidad con un sector agrario fuerte y bien estructurado, pero con una superficie forestal superior al 50%, de las ayudas del programa de desarrollo rural únicamente el 11% (menos del 2% del total de la PAC) se destinan a programas forestales. Es la comunidad con menor porcentaje de financiación forestal en el PDR de entre las que tienen una mínima importancia forestal. El reparto está hecho y las Consejerías afectadas lo dan por cerrado. Nosotros no.

Como señalábamos antes, las existencias de madera (resulta más moderno llamarlas biomasa, pero hablamos de lo mismo) en los bosques castellanos y leoneses se ha multiplicado por tres.

Y los árboles, como nos explicaban en el colegio: nacen, crecen, se reproducen y mueren. Sin embargo, la visión de una sociedad cada vez más urbana es una visión totalmente estática; un árbol parece un monumento natural que va a perdurar de generación en generación, y no es así. El árbol es un ser vivo que cuando crece necesita más espacio, agua y nutrientes, y el árbol de al lado también. Ambos compiten por la misma agua del suelo y, en años como este ya no queda, sufren estrés hídrico y se dispara el riesgo de incendio.

¿De dónde viene la madera?

Las abuelas contaban antiguamente que los niños venían de París y, a día de hoy, mucha gente parece pensar que la madera viene de Ikea. Pero, a pesar de la decepción que para algunos pueda causar este anuncio la madera viene de los bosques. Y para fabricar productos hay que cortarla. Pero tenemos una buena noticia, la madera es un producto RENOVABLE.

La sociedad tiene que entender que muchos trabajadores y muchas máquinas tendrán que sacar madera del monte y que esta actividad no solo es positiva en lo social y económico sino también en lo ecológico. Históricamente el monte más productivo en madera de Castilla y León ha sido Valsaín y es el corazón del Parque Nacional del Guadarrama.

Cortar un árbol es un delito ambiental

Este disparate tiene su origen en una desatinada interpretación de las funciones del bosque. La enseñanza escolar, desapegada de la naturaleza y del mundo rural, ha condicionado la mentalidad de la mayoría de las generaciones por debajo de 30-40 años.

Cuando se habla de gestión forestal sostenible muchos poderes públicos y el mundo urbano en general piensan que es la “no gestión forestal” lo sostenible, y eso no funciona.

Actualmente las cortas de madera en los bosques de Castilla y León suponen un tercio de su crecimiento. Tenemos cada vez más árboles y más grandes, pero esta progresión sin gestión lo único que va a provocar es el aumento de plagas e incendios.

En un momento de “transición ecológica” hay que sustituir materiales fósiles por biomateriales, el mercado está claramente incrementando la demanda de productos biológicos y la madera es el más importante de ellos. En Castilla y León se dispone en abundancia de un producto cuya demanda aumenta y cuya gestión forestal sostenible garantiza su pervivencia e incremento.

Sorprende que ahora la Unión Europea, después de declarar el gas natural y la energía nuclear como renovable, esté estudiando una propuesta para no considerar la biomasa primaria como renovable. Sería un golpe mortal a que la utilización de la leña y otras formas de biomasa contribuyan financieramente a la prevención de incendios en el área mediterránea ¿Es que solo importan los lobbys?

La gestión forestal sostenible de estas masas arboladas, muchas de ellas creadas por repoblación artificial a partir de 1950, o fruto de la regeneración natural en terrenos agrícolas abandonados, garantiza su transición hacia ecosistemas más valiosos. Pero necesitan una gestión intensa.

Todas las medidas que se puedan tomar no van a revertir la catástrofe de la Sierra de la Culebra. El territorio quemado ha dado un paso atrás de decenas de años, habrá que diseñar una reconstrucción más resiliente, pero es un territorio de vocación forestal.

No podemos verlo todo negro, ha ardido un tercio de la Sierra de la Culebra y dentro del perímetro han sobrevivido zonas arboladas. La naturaleza se recupera, un poco más rápido con ayuda, aunque para conseguir sustituir un árbol de 70 años hacen falta 70 años. En dos-tres años se lavará la cara del incendio y hay que recuperar en lo posible los usos, en particular los usos turísticos, y mantener e intensificar los aprovechamientos en los dos tercios de la sierra que no han ardido. El apoyo público que llegará estos primeros años no compensará el brutal golpe recibido, pero hay que seguir.

Y sobre todo hay que hacer todo lo posible para que no se repita. Sabemos que no va a ser fácil. Hay primero que interiorizar una nueva relación con nuestra tierra. Por eso en ForesCyL estamos comprometidos con esta nueva visión que tiene, en la GESTIÓN FORESTAL SOSTENIBLE, la clave para construir el futuro juntos.

Castilla y León: territorio forestal

Pongamos que hablo de la primera región forestal de España

Joaquín Sabina tras más de 19 días y 500 noches resultó que al final hablaba de Madrid. Nosotros con 94.222 km2 y 2.383.139 habitantes nos tenemos que poner a hablar de Castilla y León. Bromas aparte, el caso es que hay cifras que precisan un esfuerzo de contextualización para que sean algo más que simples números. Una labor que las presente como se merecen: con toda su significación. Esa carga de profundidad que las convierte en mucho más que simples cifras con una estructura que se pueda transmutar en datos.

Por eso desde esta sección pretendemos exponer y analizar los datos del sector forestal-madera de nuestra comunidad autónoma y compararlos con los de las demás, para ver dónde estamos y cómo mejorar e impulsar un sector que consideramos estratégico para el desarrollo, no solo de nuestra comunidad sino de todo el país.

El objetivo es aprender de quienes mejor lo están haciendo, facilitar información a los medios de comunicación sobre nuestro sector y apoyar a la Junta de Castilla y León y sus Consejerías en la planificación de una política forestal efectiva que responda a las necesidades del sector.

Las necesidades las hemos encontrado perfectamente descritas en infinidad de planes, estudios, anuarios, informes que hemos ido recopilando y pueden encontrarse en nuestra sección de documentación. Sin embargo, lo que necesitamos es ponernos en marcha y por eso decimos: ¡VA, VA, VA!

Lee y firma el manifiesto

Minecraft y la madera

Desde su aparición en el año 2009 Minecraft se ha convertido en uno de los videojuegos de más éxito a nivel mundial, estimándose en más de 600 millones sus jugadores y estando a menudo en la lista de los videojuegos más vendidos. 

Aunque de un primer vistazo puede parecer un juego simple y poco elaborado, por su imagen pixelada y basada en bloques, en realidad presenta un enorme universo de posibilidades creativas, de aventura y de acción, tanto que incluso cuenta con una versión educativa elaborada por y para docentes y estudiantes.

¿A qué puede deberse el éxito de esta propuesta lúdica digital y en qué consiste? 

Sin duda son múltiples factores los que intervienen en ello, podríamos construir una lista interminable pero, en cualquier caso, parte de su enganche puede deberse a que toda la estructura del juego se construye sobre la base de disponer de una serie de elementos básicos y esenciales, sin los cuáles es imposible poder seguir avanzando y construir diferentes mundos. Se trata de elementos primarios vitales para la propia supervivencia de los jugadores y la continuidad de la aventura, y que conectan con la propia naturaleza humana y sus necesidades más básicas. 

Nadie puede poner en duda la dependencia del ser humano de los recursos naturales. Ya sea como fuente de alimento, protección o abrigo, energía, sustancias medicinales o simplemente descanso y contemplación, la naturaleza y los bosques han sido y son esenciales para la humanidad. Y, de igual forma, lo son en este videojuego en el que además tiene un papel protagonista y principal la madera, ¿por qué?, porque casi lo primero que hay que hacer al entrar por primera vez en Minecraft es “talar un árbol”, es decir, ser un leñador, un trabajador forestal.

En el modo supervivencia (existe un modo creativo) del juego, automáticamente se crea un primer mundo aleatorio en el que puedes considerarte muy afortunado si cuentas con un bosque (uno de los tipos de mundos/biomas de Minecraft, en realidad ecosistemas que también podrían asociarse en parte a cantones o rodales de ordenación forestal) ya que el primer paso que debes de dar es crear un almacén de recursos (materias primas) con las que poder iniciarte en la construcción y fabricación de otros elementos. Y aquí es esencial poder contar con madera que deberás posteriormente procesar. Y dado que en el juego existen diferentes tipos de bosques y árboles, en él encontramos también diferentes tipos de madera, concretamente madera de roble, de abeto, de abedul, de selva, de roble oscuro y de acacia.

Minecraft y la madera

Como decíamos al principio, Minecraft es un juego basado en bloques y, dentro de ellos los bloques de madera son esenciales y creados a partir de los troncos talados. Sólo con cuatro bloques de madera, que debes refinar (procesar como en una industria forestal), puedes crear una primera mesa de trabajo (mesa de crafteo) desde la que seguir avanzando y creando nuevos objetos y desde ellos mundos propios. 

Simplemente con madera, sin ninguna otra materia prima, ya puedes construir algunas herramientas y objetos en la mesa de crafteo: palos, cofres, hachas, picos, azadas, espadas, barcas, puertas, losas, escotillas, boles, carteles o camas. Estas herramientas creadas con madera permiten obtener piedra rompiendo bloques y, desde ella, hierro y otros recursos. Sumándole algunos minerales a la madera también puedes crear bloques musicales, gramolas, pistones, ganchos de cuerda, etc., un universo casi infinito de objetos. 

Como ves la madera es el inicio de todo en este juego, sin olvidar que también es usada como elemento básico de construcción con un gran poder estético y como combustible (biomasa) para los hornos de fundición. Avanzado el juego es posible encontrar también madera ya creada en aldeas, minas abandonadas o barcos.

Curiosidades añadidas dentro de Minecraft es que en él puedes también crear papel para generar mapas, pero en este caso, el juego no utiliza como recurso la madera si no la caña de azúcar y, que existen los ciclos naturales (día/noche) y los cambios climatológicos (lluvia, nieve, etc.). 

Por supuesto, como en la vida misma, es esencial poder descansar para reponer fuerzas e incluso evitar determinados peligros y sí, para ello también es indispensable contar con la madera, solo con ella podrás construirte tu propia cama. 

Estas son solo algunas pinceladas de un juego basado en mundos abiertos con infinitas posibilidades y opciones, también desde el ámbito educativo. Desde él podemos recrear antiguas civilizaciones, trabajar la historia y la geografía, presentar conceptos científicos matemáticos, de la física o la química, etc. pero siempre, partiremos de contar con esas materias primas de las que parte todo, especialmente la madera. 

Miles de opciones, miles de posibilidades, horas de disfrute y aventuras, ¿te animas a adentrarte en el mundo Minecraft y descubrir en él el ámbito forestal?

El impacto del pacto

Todo comienzo es siempre una buena oportunidad o así queremos verlo

11 ejes de gobierno y 32 acciones conforman el acuerdo firmado entre el PP y VOX para el gobierno de la Junta de Castilla y León. De todo ello nos llaman la atención, por la brizna de esperanza que arroja a este sector, los ejes: quinto y sexto y la medida 21. 

Estos ejes hablan de impulsar las capacidades productivas de los recursos disponibles y de generar oportunidades de desarrollo para el mundo rural ¿a quién no le suena bien esto? Ya en 2014 se aprobó el Programa de Movilización de los recursos forestales que sentaba las bases de trabajo para el desarrollo del sector forestal hasta el  año 2022 y sonó igual de bien. Sin embargo, este sector lo que necesita es pasar a la acción. Concretar y poner en marcha acciones transformadoras que hagan de esta comunidad el mejor lugar para vivir. 

Lo que nos da cierta esperanza es que esta misma voluntad parece ser recogida en la medida 21 de su acuerdo de gobierno.

Medida 21: Defenderemos el patrimonio natural y forestal de Castilla y León y el desarrollo de todas las oportunidades que de su aprovechamiento se deriva para las personas que residen en su entorno.

Como sector forestal sabemos, mejor que nadie, que todo necesita un tiempo para echar andar.  ¿Y si lo hacemos juntos? 

Desde estas líneas queremos trasladar nuestra total disposición para emprender juntos el viaje que convierta a esta comunidad en un referente en materia forestal en los próximos años.

Necesitamos consolidar la coordinación entre las nuevas Consejerías y el Gobierno de Castilla y León, el sector forestal-madera y el conjunto de la sociedad porque la transición hacia una economía circular exige la adopción de innovaciones, no sólo tecnológicas, sino también organizativas y sociales imprescindibles para impulsar el cambio necesario en los modelos de producción y consumo.

Por ello nos gustaría iniciar lo antes posible, y así lo solicitaremos en las próximas semanas, una ronda de reuniones con los nuevos consejeros de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural; Industria, Comercio y Empleo, y Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio para conocer mejor las competencias de cada Consejería, establecer una mesa de dialogo fluida y permanente y coordinar la interlocución con las distintas Consejerías a fin de colaborar en el diseño de las políticas forestales de nuestra comunidad.

La Biomasa: una alternativa real

Desde ForesCyL vamos a hacer una convencida promoción de los usos de la biomasa.

Encontrar alternativas a veces es tan sencillo como detenerse a mirar qué es lo que pasa. Y si ponemos suficiente intención y después hacemos un pequeño esfuerzo de análisis probablemente nos sorprendan los productivos resultados de un ejercicio tan barato.

A simple vista vemos que en España continúa aumentando la biomasa forestal. El 55% de nuestro territorio está ocupado por superficie forestal en la que cada año que pasa crecen los bosques. Desde 1990 esta tendencia producida en gran medida por el abandono de la actividad en zonas rurales, ha hecho que los bosques hayan crecido un 34% según el Global Forest Resources Assesment, 2020 de la FAO. Y hoy somos ya el segundo país con más superficie forestal y uno de los cinco países con más bosques de Europa.

Pero solo tras ese esfuerzo de análisis podremos entender qué supone este cambio.

Nuestros bosques acumulan cada vez más enormes cantidades de biomasa. El medio natural, si no se cultiva o se gestiona adecuadamente crece sin control. Mantener el monte limpio es costoso y si no tenemos previsto un sistema que aproveche los residuos que se generan, corremos el peligro de que se acumulen en nuestros bosques causando grandes problemas ambientales. Los incendios de los últimos años están siendo cada vez más virulentos y catastróficos por la acumulación de combustible que los hace incontrolables. Además, proliferan plagas debidas su mala gestión y otros factores derivados del cambio climático.

Pues bien, parece obvio que la solución pasa por aprovechar toda esa biomasa para revertir lo pernicioso de esta situación que impide impulsar el círculo virtuoso de nuestra gestión forestal.

Bioeconomía, circularidad, Green Deal ¿para cuándo?

En Castilla y León, la segunda región forestal de Europa, tenemos a la industria preparada para asumir este papel. Sin embargo, hace falta que la administración entienda el potencial estratégico de la biomasa. Producir energía con Biomasa está a nuestro alcance y no vale tener dudas. No se trata de extraer masivamente biomasa con fines energéticos sino de aprovechar lo que tenemos y diseñar planes energéticos coherentes y dimensionados a nuestra realidad forestal. Integrar este recurso del que ya disponemos a la rueda de la economía circular. La economía del bosque es un motor que da empleo, empleo verde que fija población y dinamiza zonas rurales y no podemos renunciar al aprovechamiento de un recurso tan ecológico como la biomasa para producir energía renovable.

Cada vez somos más conscientes de la necesidad de reducir nuestra dependencia energética de otros países. Es probable que la invasión de Rusia a Ucrania y la situación diplomática con Argelia supongan un toque de atención y nos pongamos manos a la obra, pero llevamos tiempo desaprovechando oportunidades. En los últimos 30 años se ha duplicado la cantidad de biomasa y según los datos del III Inventario Forestal Nacional, en España se podría extraer tres veces más biomasa de la que se extrae hoy.

Si quieres saber más, aquí te dejamos un interesante documental de RTVE: https://www.rtve.es/play/videos/el-escarabajo-verde/escarabajo-verde-mas-madera/2461369/

Bioeconomía, transición ecológica en Castilla y León

La nueva Estrategia Regional de Investigación e Innovación para una especialización inteligente (RIS3) de Castilla y León 2021-2027, incluye a la bioeconomía como uno de los ámbitos de prioridad para Castilla y León, dada la dimensión de sus sectores agrario y forestal, el peso de la agroindustria y las fortalezas en I+D biotecnológica.

El desarrollo de este sector supone un elemento clave para dinamizar las áreas rurales y aprovechar eficientemente los recursos endógenos renovables, impulsando nuevos modelos de negocio que mejorarán la competitividad del tejido empresarial, generando puestos de trabajo y fijando población especialmente en las zonas más afectadas demográficamente.

Pero el éxito de implantación de este modelo depende de su forma de construcción. 

Los expertos congregados en el I Foro de Bioeconomía de Castilla y León (celebrado los días 27 y 28 de octubre de 2021), nos dejaron algunas pistas entre sus conclusiones técnicas:

  • Bosques: proteger la biodiversidad y generar riqueza. La bioeconomía debe apostar por la preservación de la biodiversidad, restauración ecológica y la circularidad de los procesos: sin biodiversidad no hay bioeconomía
  • Integración de ámbitos (rural y urbano, forestal y agrícola), anclaje territorial y construcción a partir de las capacidades existentes, el conocimiento de los actores relevantes y de las comunidades, aplicándolos en todo el proceso.
  • La descarbonización de las actividades es la palanca principal para lo cual es necesario el compromiso compartido de todos los actores y especialmente el de la administración, actualizando el marco normativo que incorpore principios de justicia climática y los incentivos necesarios para acompañar este proceso y garantizar el cambio de modelo.
  • Castilla y león posee recursos infra aprovechados por lo cual es necesario aumentar las capacidades de gestión territorial desde un enfoque de colaboración público privada para aumentar su movilización de forma sostenible incorporando y fortaleciendo las capacidades digitales y de innovación y desarrollo para agregar valor, atraer talento y que tanto el valor agregado como el talento se asienten en el territorio. 
  • La industria presente y futura tiene una gran oportunidad para el desarrollo de productos sostenibles reemplazando el concepto de residuo por el de recurso. A través de la construcción de sinergias que favorezcan el aprovechamiento de subproductos de una empresa como materia prima de otra (simbiosis).
  • El desarrollo de la bioeconomía requiere una fuerte apuesta del sector privado para incorporar personas con diferentes niveles de formación, considerando especialmente a la formación profesional
  • Las personas son el centro: por lo cual debemos exigir y ser capaces de asumir el compromiso comunitario para la construcción de políticas equitativas, que garanticen la igualdad de género, la cohesión territorial, la formación y dignificación de las condiciones de trabajo especialmente para las mujeres y los jóvenes garantizando una mejora de la calidad de vida integral.

La buena noticia es que la revolución ya ha comenzado y en la actualidad se está trabajando en nuestro país en iniciativas tan interesantes como el Proyecto BEGUR que estudia la viabilidad del aprovechamiento del residuo de madera (serrín) para generar un nuevo material de alto valor añadido para la fabricación de elementos de mobiliario urbano u otros. Para lo cual, se utilizará la fracción más fina de madera para la obtención de un composite plástico-madera WPC, mediante la extrusión de las fibras más finas de madera con polímeros plásticos y aditivos. De esta forma se podría sustituir el 50% del material plástico con producto de madera.

Además, el pasado 21 de marzo de 2022, la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera anuncio en la Jornada ‘Bioeconomía y Emprendimiento’ próximas convocatorias enmarcadas en el Programa de Bioeconomía y Gestión Forestal Sostenible, dotado con 120 millones de euros de inversión. Será el primer paquete de inversiones en el que se combine de forma específica la promoción de la bioeconomía y las actuaciones de transformación territorial y lucha contra la despoblación. Un programa con una gobernanza compartida que destinará 40 millones para las comunidades autónomas, 40 millones para entidades locales y 40 millones para empresas, asociaciones y emprendedores.

Desde el principio eficiencia y sostenibilidad

No hay un comienzo tan profusamente proclamado EL PRINCIPIO como el de una legislatura. El dopaje de ideas nuevas de la campaña electoral en la que -mirando al futuro- se puede prometer y se promete y el posterior ejercicio del pacto de investidura con que el gobierno entrante suele exagerar las expectativas, es suficiente para que nos quede claro que algo empieza. Que hay un punto de partida. Un pistoletazo de salida.

Pero hay otra acepción de PRINCIPIO mucho más rica por lo que tiene de cualitativa. Esa que define el aspecto propositivo, rector o normativo de un principio al identificarlo con ideas fundamentales con capacidad para regir comportamientos y conductas.

Marcar el principio de algo implica necesariamente dejar atrás lo anterior, pero, qué interesante sería -y qué oportuno- reforzar el mensaje con un sentido más amplio en el momento en el que arranca la legislatura…

Por eso desde ForesCyL vamos a hablar de construcción eficiente y sostenible, desde el principio sí, pero como la base o la razón fundamental sobre la cual se debiera proceder en materia de edificación y habitabilidad. 

  • Abrimos un espacio que visibilice las posiciones más avanzadas en cuanto a la necesidad de aprovechar la aportación tecnológica del diseño sostenible. 
  • Queremos acelerar los tiempos y estimular cambios que inspiren los próximos códigos técnicos de la edificación. La normativa técnica es el primer paso para lograr explotar el valor de la tecnología constructiva y las capacidades industriales de producción que tenemos en Castilla y León. 
  • Nuestro territorio forestal nos ofrece el mejor espacio de oportunidad posible para la aportación de soluciones sostenibles que a todos nos interesa porque otras lógicas ineficientes no tienen justificación alguna en un mundo globalizado, donde los recursos materiales son limitados y las demandas deslocalizadas producen hondos desequilibrios y amenazas.

En Castilla y León tenemos todo lo necesario para convertirnos en el mejor ejemplo de transición hacia una construcción ecológica. Somos la segunda región forestal más grande de Europa. Una especificidad que supone el mayor espacio de oportunidad imaginable ante los retos a los que nos enfrentamos. La dependencia energética, la escasez de materias primas, la despoblación de las zonas rurales, la protección de nuestros bosques y de nuestro patrimonio natural pasan por comprenderla y construir el futuro sin complejos a partir de esta especificidad.

Si somos una comunidad forestal tenemos que aprovecharlo. Tenemos bosques productivos fabulosos y sabemos gestionarlos. No en vano somos la comunidad con más superficie forestal gestionada sosteniblemente y certificada por entidades independientes. Gracias a eso tenemos madera, un recurso natural y renovable y una materia prima clave. Tenemos personas que saben qué hacer con ella, llevan generaciones atesorando ese conocimiento; y tenemos una industria, muy preparada, consciente del papel de liderazgo que le toca asumir, pero algo desanimada por no haber tenido la atención del sector público a pesar de haber hecho un gran esfuerzo por acentuar su perfil ecológico con el desarrollo de materiales y tecnologías que pueden suponer la bisagra hacia el cambio de paradigma que necesitamos.

Este nuevo PRINCIPIO, como todos los comienzos tiene algo de esperanzador. En los últimos años hemos visto cómo empresarios y profesionales ya han comprendido el potencial de nuestras capacidades industriales de producción y cómo desarrollarlas desde unos PRINCIPIOS inspirados en una ECONOMÍA SOSTENIBLE. No podemos permitir que esta aportación de valor se pierda. Hay suficiente masa crítica que entiende la responsabilidad de proyectar de acuerdo con una mentalidad ecológica. Es más, cada vez más la sociedad entiende que un edificio forma parte de un metabolismo urbano que hay que cuidar y mantener de manera saludable y arquitectos y promotores que solo conciben construir eficiente y sosteniblemente.

Queda entonces para los poderes públicos la tarea de administrar este nueva concepción que integre todo este valor y aprovecha todo el capital forestal que tenemos en Castilla y León. Para que al PRINCIPIO tengamos claros que los PRINCIPIOS son sólidos, consistentes y mucho más duraderos de lo que dura una legislatura.